FALACIA
Razonamiento incorrecto, dotado sin embargo de fuerza persuasiva y apariencia de ser un buen razonamiento. Se distingue entre falacias formales y falacias informales o por razón del contenido. Falacias formales son argumentos incorrectos por razón de su forma, o estructura, si bien, debido también a su misma forma tienen una cierta apariencia de validez.
Las falacias informales o materiales son argumentos incorrectos, no por razón de su forma o estructura, de la que carecen o que es irrelevante, sino porque, debido a una cierta aptitud psicológica para persuadir indebidamente, parecen argumentaciones.
Se dividen normalmente en falacias de ambigüedad y falacias de relevancia o atingencia. Veremos cuáles son las más comunes.
FALCIAS DE AMBIGÜEDAD
Son argumentaciones que recurren a la ambigüedad, esto es, a términos, o enunciados, cuyo contexto no excluye todos los sentidos menos uno.
Las principales son:
1. La anfibología: Cuando la ambigüedad depende del significado confuso de la frase entera o, en el caso de un razonamiento, de la ambigüedad de las premisas (Si Uruguay va a la guerra contra Estados Unidos se destruirá una nación entera).
2. El equívoco: Cuando la ambigüedad proviene de confundir los diversos sentidos que puede tener una misma palabra (Hay cosas que no es muy natural que haga una mujer. Por ejemplo no es natural que una mujer entre en combate. Lo que no es natural es antinatural. Por tanto es antinatural que una mujer entre en combate) Aquí el equívoco esta en tomar la palabra natural como “no muy frecuente” y no como “por naturaleza”.
3. La división: Cuando la ambigüedad proviene de suponer que lo que conviene al todo, o al grupo, conviene también a la parte, o al miembro del grupo, como si lo verdadero respecto del todo se dividiera en partes (Es conveniente para todos los uruguayos las plantas de celulosa, por tanto también lo es para los ecologistas uruguayos)
Las falacias de relevancia o atingencia
FALACIAS DE RELEVANCIA
Son argumentaciones en las que las premisas no tienen relevancia lógica (o atingencia) respecto de la conclusión; lógicamente no tienen nada que ver con la conclusión, esto es, son irrelevantes al respecto. Pero sí tienen que ver psicológicamente, puesto que básicamente recurren a sentimientos de piedad, temor, vanidad, etc., o a prejuicios.
1. Argumentum ad baculum (o apelación a la fuerza): Cuando la fuerza persuasiva de la argumentación reside únicamente en la fuerza que posee quien propone el argumento, o la fuerza de tipo externo que se nombra o personifica en el argumento (Hay que parar las plantas de celulosa porque Argentina es más fuerte que Uruguay).
2. Argumentum ad hominem (o argumento dirigido contra la persona de alguien, o «contra el hombre»): Que puede ser de dos clases:
El ofensivo, o argumento de réplica, que no se preocupa por referirse a la verdad de los argumentos, las razones o las tesis del adversario, sino que pone en cuestión o critica a la persona que los propone (Mariana no puede opinar sobre la verdad porque es una mentirosa).
El circunstancial, en el que, de nuevo, no interesan las razones aducidas, sino las circunstancias que rodean a la persona que las propone (Jorge no tiene hijos, por lo que todo lo que opine de los niños no debe ser tomado en cuenta).
3. Argumentum ad verecundiam (o falsa apelación a la autoridad): En que el razonamiento falaz se apoya no en razones, sino únicamente, en alguna autoridad exterior al argumento. Invita a no seguir el propio criterio y a fiarse sólo del que tiene autoridad. No se comete esta falacia cuando se recurre al experto en la materia, la única autoridad aducible. Por autoridad se entiende también la tradición, la mayoría, el grupo, etc. (Hay que usar vaqueros Levis porque los recomienda Forlán).
4. Argumentum ad populum (apelación a los sentimientos del pueblo o de la masa): Cuando se recurre a una terminología emotiva para provocar los sentimientos de la gente (Todo el mundo dice que los políticos son corruptos, por tanto debemos ir contra de ellos).
6. Argumento del Tu quoque («tú también», o «mira quién habla»): Cuando se acusa al oponente de que su conducta no está de acuerdo con los puntos de vista que defiende. Es una especie de falacia ad hominem (Me decís que no tome cerveza cuando vos tomaste ayer)
7. Falacia genética: Argumentación que tiende a rechazar un concepto o noción por el mero hecho de que se conoce su origen que de alguna forma los hace sospechosos; o cuando se juzga algo sólo teniendo en cuenta su génesis (Como la marca de refresco Nix es uruguaya debe ser, por lo tanto, un mal refresco)
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